Historia
Vinos procedentes de suelos calcáreos de albariza, elaborados de forma artesanal. Mínima intervención, levaduras indígenas y poco sulfurosos. Creo que la mínima intervención va de la mano de la máxima atención, desde el viñedo hasta la botella.
El anhelo de regresar a Andalucía, mi hogar, tras más de una década fuera, venía impulsado por una ilusión que se ha hecho realidad con el proyecto de Agrícola Calcárea.
Después de cinco años en el extranjero, he tenido la oportunidad de probar algunos de los mejores vinos del mundo y la suerte de poder vinificar en distintas zonas, aprendiendo de grandes maestros fuera de España. Esto me ha dado una experiencia muy valiosa y una forma de ver las cosas diferente, pero ya era tiempo de volver.
Este proyecto tiene que ver con volver a las raíces, no solo en cuanto a regresar a mi tierra, sino también en cuanto al conocimiento y respeto por la materia prima. Se trata de la elaboración del vino usando técnicas tradicionales, mezcladas con métodos más modernos aprendidos en mis viajes.
A la hora de establecerme, me decidí por Sanlúcar de Barrameda. Los motivos no solo responden a cuestiones medioambientales idóneas, como los suelos calcáreos de albariza, el clima atlántico con su brisa marina, el sol tan especial de la Costa de la Luz y los siglos de historia vitivinícola.
Existen otras razones que tienen que ver con el corazón: la idiosincrasia de sus gentes, el sentir del pueblo en este rincón de Andalucía, sus costumbres, sus tradiciones gastronómicas y ese "no sé qué" que hace que Sanlúcar de Barrameda sea tan especial.