Porfía Blanco
2025
Añada difícil. Empezó muy bien pero terminó en un verano atípico con temperaturas muy bajas y mucho viento de poniente lo cual provocó una maduración lenta e insuficiente en ciertas zonas. Terminó cayendo la acidez un poco pero resultaron en vinos con mucha finura.
2024
Añada difícil. Empezó muy bien pero terminó en un verano atípico con temperaturas muy bajas y mucho viento de poniente lo cual provocó una maduración lenta e insuficiente en ciertas zonas. Terminó cayendo la acidez un poco pero resultaron en vinos con mucha finura.
2023
Añada bastante buena con un tiempo constante y sin complicaciones que terminó dando vinos de muy buena calidad. hay que guardar algo de vino de esta añada.
2022
Añada complicada con varias olas de calor cuando estaba la uva tamaño guisante provocando una parada vegetativa. Se sufrió pero al final se recuperó la planta y se terminó salvando la añada para el que supo esperar.
La porfía de si las antiguas variedades autóctonas, que eran muy comunes y abundantes en nuestros viñedos antes de la filoxera, pueden o no hacer grandes vinos está actualmente muy latente.
Muchos dicen que no son aptas para elaborar buenos vinos y que por eso no se lo replantearon después de la filoxera y otros que no se lo replantearon al no ser tan productivas o por ser variedades muy tardías y complicadas de cultivar. Yo decidí comprobarlo por mí mismo.
En la primera añada, decidi hacer ocho microvinificaciones de ocho variedades diferentes: Beba, Mantúa de Pilas, Doradilla, Indiana, Cañocazo, Mantúa Castellana, Jaén Blanca y Vigiriega.
Actualmente, utilizo cinco o seis variedades dependiendo del año rescatadas de diferentes viñedos ya que son muy escasas. Todas estas a proporciones diferentes cada año hacen un 50% y el otro 50% de la uva es Listán de la parte más joven de mi viña en Miraflores (24 años)
No todo es blanco o negro.
Bajo mi punto de vista, decir que dos de estas variedades no me gustaron mucho cuando las vinifiqué por primera vez, cuatro de estas variedades podrían ser muy buenas a la hora de realizar mezclas. Cada una aportando algo diferente y contribuyendo en añadas donde quizá pueda echarse en falta aroma, acidez, o textura.
Dos de ellas son de clase mundial, muy transmisoras del suelo, buena acidez y con un carácter muy afinado, definitivamente se adaptan a mi manera de entender el vino. De hecho, las injerte en mi viña para comprobar cómo se comportan tan cerca de la costa y hay plan de futuro próximo de plantar una pequeña viña.
